El Cristo de la Sindone

11.05.2016 12:14
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 Lo que distingue a este Santo Cristo es el rigor con que se han aplicado en la imagen los valores antropométricos del Hombre de la Sábana Santa: la estatura, el tamaño de cabeza, tronco y extremidades; la fisonomía del rostro, con las laceraciones que figuran en la Síndone de Turín; las manos, perforadas por las muñecas o el pie izquierdo encabalgado sobre el derecho. A ello hay que añadir la trasposición de las manchas de sangre que se encuentran en la Sábana Santa, con exactitud matemática. La policromía de la imagen se ha realizado mediante la técnica del óleo, tradicional en nuestra imaginería. Sin embargo, las erosiones producidas por caídas o roces, como las de las rodillas o la espalda, han requerido el empleo de técnicas mixtas, como la incorporación de látex y de tierra auténtica, traída de Jerusalén.

Otro tanto pude decirse de las heridas de la flagelación, producidas por el flagrum taxillatum, un látigo provisto de correas terminadas en bolas de metal abiertas. Para la representación de la sangre se ha hecho un estudio hematológico muy preciso, que ha llamado poderosamente la atención de los profesionales de la Medicina. Se ha desechado la simple pintura al óleo para conseguir unos compuestos complejos, a base de metacrilato líquido y pigmentos en suspensión, que permiten diferenciar la sangre vertida en vida y la sangre post mortem, especialmente la de la llaga del costado, en la que se separan suero y contenido hemático, tal como nos dice el Evangelio, que de la herida manó sangre y agua.

Los elementos externos a la información de la Sábana Santa, como la corona de espinas, la forma de la cruz o el titulus crucis, se han realizado teniendo en cuenta las investigaciones más avanzadas sobre la materia. Para hacer la corona se han trenzado ramas de azufaifo (zizyphus jujuba), con forma de casquete, siguiendo las indicaciones de Giulio Ricci. El titulus y la forma de la cruz se basan en los últimos estudios de Michael Hesemann.

El fin de la Hermandad no ha sido otro que el de buscar la relación entre la razón y la fe, tal como marca su Estatuto. Fue Santo Tomás de Aquino, cotitular de la Hermandad Universitaria y patrón de los estudiantes, quien estableció las diferencias de método y objetivo de una y otra. El magisterio de la Iglesia ha insistido modernamente, especialmente en los textos de Juan Pablo II y Benedicto XVI, en la necesidad de valorar los puntos de encuentro entre ambas expresiones del espíritu humano.

La Sábana Santa de Turín es la reliquia conocida que más profundos exámenes ha sufrido a lo largo del siglo XX. El análisis científico ha detectado en ella sangre pre y postmortal, perteneciente al grupo AB, de un hombre martirizado con flagelos, corona de espinas, crucifixión y lanzada en el costado. En cambio, por lo que se refiere a la impronta de la figura humana que sirve de soporte a esas heridas, no se ha ps textiles, sino una transformación intrínseca de las mismas, de origen desconocido.

El Santo Cristo de la Universidad no es sólo la plasmación exacta de los martirios a que fue sometido el Señor, sino que representa, a la vez, el permanente recuerdo de su Resurrección, gracias a la presencia directa de las huellas de la Sábana Santa.


Miñarro aplica sus estudios sobre la Sabana Santa en un crucificado y un yacente.
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